8.5.11

Stephen Fry

Me disgusta el hecho de que muchos anglófonos no disfruten con el lenguaje. La música parece ser divertida, al igual que el baile y otras formas de movimiento atlético. Últimamente todo el mundo parece ser capaz de encontrar un placer seductor y sensual en casi cualquier cosa excepto en las palabras. Parece que las palabras pertenecen a otro tipo de personas; cualquiera que se exprese con algo originalidad, deleite y frescura verbal tiene más probabilidades de sufrir la burla, la desconfianza y el disgusto que de ser bien recibido. El libre y feliz uso de las palabras parece considerase elitista y pretencioso. Triste, desesperadamente triste, es el hecho de que únicamente aquellas personas a las que parece importarles el lenguaje en público hoy en día hagan un uso bastante equivocado del mismo.

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