27.2.11

Animal Kingdom


Me estoy empezando a acostumbrar a esto de ver familias «raritas» en pantalla, por llamarlas de alguna manera. Esta vez, unos adorables, temibles y fornidos landrozuelos australianos se enzarzan en una sangrienta lucha con la policía de Melbourne. Es un apasionante thriller con un par de giros y sustos bastantes inquietantes e impactantes. Una cruda historia que no se anda con ningún tipo de miramiento: sesos esparcidos por las paredes, drogas a tutiplen, repugnantes trapicheos, mentiras y obsesiones.

Sin embargo, lo esencial, lo primordial, el motor de este reino animal es, precisamente, la palabra «familia»; el cómo serían capaces sus integrantes de cualquier cosa con tal de protegerse entre ellos, del peligro que corren ellos mismos en el momento en que suponen una amenaza para esa organización matriarcal que es la familia Cody, con Jacki Weaver a la cabeza (que aunque no se llevo el Oscar Mayer, bien se lo merecía): una mujer de piedra, sin sentimientos, sin pudor, sin remordimiento alguno. Además, cabe destacar la actuación James Frecheville, algo que realmente merece ser visto, oído y degustado.

Una buena pelúcula que consigue mantenerte en vilo desde el primer minuto hasta el último, aderezada con unos preciosos y gracioso acentos australianos que es merecedora, sin duda alguna, de un ♥♥♥ redondo. Eso sí, ya puestos, hubiera sido interesante y divertido ver alguno de esos robos famosos en vivo y en directo ya que se trataba de una familia de granujas, ¿no?

26.2.11

127 Hours


El visionado de esta película fue una experiencia poco más que religiosa pero es un ♥♥♥ bastante bien merecido pese a todo. Era imposible no saber antes de verla cuál era la historia y, más o menos, el deselance pero, en este caso, no importaba demasiado: lo significativo era el camino, el proceso, el desarrollo. La verdad es que después del inesperado y asombroso petardazo que dio Danny Boyle el año pasado en los Oscar Mayer, era obvio que su siguiente película se esperase como nieve de marzo (sí, he tardado unos cuantos días en darle caña a las teclas).

Fue algo extraño porque me pasé la hora y media que duró la película simplemente viéndola, sin pensar muy bien en lo que iba sucediéndose en ella, sólo observando imágenes y escuchando palabras, sin analizarlas demasiado. Sin embargo, en cuanto terminó la película, en unos pocos segundos, pasó por mi mente de principio a fin de nuevo y una sensación de angustia y agobio se apoderó de mí y, sin haberme dado cuenta, respiraba con dificultad y las lágrimas corrían por mis mejillas.

Y esto es lo que ocurre muchas veces cuando, de repente, te das cuenta de que por mucha ficción que sea, por mucho que sea James Franco en perfectas condiciones de salud rodando una película, es algo que ocurrió, es la vida de una persona, una historia real. Es en ese momento cuando el corazón y el estómago se te encogen. Estando en tu casa, repantingada en el sofá, o en una cómoda y calentita sala de cine uno no se da cuenta o no llega a ponerse en su piel. 90 minutos de largometraje se concentran de golpe y porrazo al ponerse la pantalla en negro y es cuando eres realmente consciente de lo que has visto, de lo que ello significa y de lo que ha conseguido aportarte como persona para el resto de tus días.

Si bien es cierto que estos sobrecogimientos cinematográficos a veces son fruto del momento, de un día o de un par de semanas, hay otros que se quedan grabados a fuego y perduran por toda la eternidad. No tengo muy claro a qué clase pertenecerá el sentimiento provocado por esta pelúcula pero hay algo de lo que sí estoy segura: nunca olvidaré el nombre de Aron Ralston.

25.2.11

Misfits



No sé muy bien ni cómo empezar. Hace poco más de un mes que me embarqué en esta aventura que, hoy por hoy, ha conseguido absorber una parte importante de mi mente. Como siempre, una fuente de sabiduría me recomendó, hace ya un tiempo, esta serie. Yo, incauta e inocente, no hice mucho caso a sus palabras: craso error. Y entonces, una vez hubiéronse acabado los exámenes, decidí que era buen momento para darle una oportunidad, con algo de reticencia y no muchas esperanzas de desarrollar ningún tipo de inclinación hacia ella. Lo que ocurrió a continuación todos podéis ya suponerlo, ¿no es así? Cai rendida completa y absolutamente a sus pies.

Me enamoré y me volví a enamorar de ella a cada capítulo. Una historia original y unos personajes excepcionales son la base, los cimientos sobre los que se edifica Misfits. Pese a ser un argumento simple, que podría explicarse en un par de líneas, siempre hay algo más detrás. Rodada de una manera ciertamente peculiar, con altas dosis de ciencia-ficción, terror y mucho, mucho humor gamberro, se ha convertido en una de las imprescindibles, con tan solo dos temporadas en su haber. Misfits es especial porque es distinta y es diferente simplemente por tratar temas ordinarios y comunes desde una nueva perspectiva. Por otro lado, está el hecho innegable de que provoque una verdadera adicción en aquellos que la prueban, como dirían aquellos anunciantes de patatas fritas: 'Once you pop, the fun don't stop'.

Adicción provocada por tensión y misterio, por personajes que se desarrollan ante tus ojos, que cambian y evolucionan, personajes por los que sientes pena y cariño todo a un mismo tiempo. Personajes que te sorprenden, historias que te conmueven, situaciones que te desconciertan. Tiene tanto que ofrecer que sería necesaria una segunda revisión (la cual no descarto hacer antes de que se estrene en septiembre la tercera temporada) para darse cuenta de todos aquellos pequeños detalles que van saliendo a la luz tímidamente en cada capítulo, en cada frase, en cada palabra. Palabras, además, pronunciadas con unos adorables, perfectos, graciosos e incluso, en ocasiones, incomprensibles acentos británicos.

Nathan, Simon, Kelly, Curtis y Alicia. Ellos son los protagonistas de esta nueva y sincera filia y para todos aquellos que aún no hayais tenido el placer de conocerles, mi recomendación es que no esperéis mucho más, que dejéis los prejuicios o supersticiones hipotéticas atrás y que os lancéis a por ello porque no os arrepentiréis, estoy segura. Y me despido ya dejandoos con el peculiar concepto que tiene Robert Seehan de la serie: 'Misfits is a heartwarming tale about a single, white female teacher who's got epilepsy and her name is Miss Fits.'

Actualización a 18 de enero de 2012

Ha llovido tanto desde que se estrenase la primera temporada que no sé ni cómo puedo expresar todo lo que siento sin estropiciarle a nadie todo lo que ha pasado en esos 15 siguientes capítulos. Únicamente diré que se ha convertido en una de mis series preferidas de todos los tiempos (teniendo en mi haber la primera y la segunda tempos origianles) y que, a pesar de que pueda generar polémica, Joe Gilgun es un genio y estoy más feliz que una perdiz de que ande ahora con ellos, por no mencionar lo fantástico que está en This Is England '88 (pero eso es otra historia). He dicho, creo, todo lo que podía decir pero, aún así, no me he quedado a gusto así que, de un modo misterioso y críptico, voy a soltarlo: se os echará de menos pero, al menos, tengo tus canciones para esos momentos en los que me sienta nostálgica. Un saludo para Sybil desde aquí. Cambio y corto.

20.2.11

Primos


Lo que hace que te vendan mal una película, ¿eh? Hacía ya una semana que cada día, en mis paseos por el metro, pasaba por delante de este póster que está justo aquí arribota y pensaba: «Madre mía, otra parida de estas de marca mayor». Además, estaba avalada nada más y nada menos que por la revista de los 40 Principales. En fin, que -2 intenciones tenía yo de ir a verla, la verdad. Sin embargo, hete aquí que el plan de esta tarde ha terminado siendo justamente ese. ¿Resultado? Correctísimo.

Y es que a veces hace más por una pelúcula el boca a boca que la poca promoción que intenten hacerle. De todos modos, cierto reclamo ya tenía de primeras puesto que Daniel Sánchez Arévalo ya se ha hecho un huequito en esta nuestra querida farándula cinematográfica, del mismo modo que muchos de los actores protagonistas de la película como son Quim Gutiérrez, Raul Arévalo o Antonio de la Torres, así como Inma Cuesta, Adrián Lasta o Clara Lago. La cuestión es que los prejuicios son malos pero si ya tienes algo malo en lo que basar estos prejuicios tuyos la situación es todavía peor. Yo había visto hacía relativamente poco Gordos y, sinceramente, me debió pillar en un mal momento porque no me gustó demasiado. Ahora me estoy replanteando echarle una nueva y mejorada revisión. Con esto quiero decir que tampoco el nombre del director era realmente una llamada tan grande para mí. Pero un director no hace la misma película una y otra y, ya que me habían dicho que era una comedia no demasiado mala, pensé que sería buena idea pasar un buen rato y así ha sido precisamente.

Me he reído mucho, me he emocionado y derramado alguna que otra lagrimilla, he disfrutado de unos paisajes maravillosos, de unas interpretaciones bien conseguidas, de una historia trágica envuelta con toques de humanidad y numersosas pinceladas cómicas. Creo que consigue contar una historia ordinaria, en el sentido de que mucha gente puede haberse encontrado en situaciones similares y mucha gente habrá podido empatizar con muchos de los pequeños grandes temas de los que Primos habla. Y sí, es cierto que el cine español de toque hilarante se ha visto un poco tocado debido a algunas obras anteriores pero, de vez en cuando, aparece algo que es gracioso sin tener que ser ofensivo o de humor facilón de este que gusta tanto por todos los rincones del globo terrestre y, básicamente, es lo que esta película ha conseguido. Por todo ello creo se merece muy mucho un correcto, correctísimo ♥♥♥♥. Por cierto, ¿cuándo creeis que saldrá a la venta el single de los BSP?

Winter's Bone


Cuando uno piensa en la palabra «familia» lo que normalmente viene a la mente es una montonela de gente comiendo, bebiendo y riendo, todos con un aspecto muy feliz y jovial. Por otro lado, cuando te dicen que alguien es estadounidense, por tu cabecita se pasean imágenes de Nueva York, Los Angeles, cheerleaders y jugadores de fútbol americano, ¿no es cierto? Nada más lejos de estas ideas preconcebidas e imaginarias se encuentran Winter's Bone que, pese a que pueda resultarnos un tanto desagradable, es la verdadera realidad de algunas familias estadounidenses.

Un crudo retrato vestido de thriller que nos presenta una familia rota, destruida, desetructurada de la que el único soporte y ensamblaje es una joven de diecisiete años, de corage envidiable, de carácter imperturbable, de moral ejemplar, de bondad sin límites. Poder de sacrificio y madurez la definen del mismo modo que odio y mentiras definen al resto de su familia, si esta es entendida única y exclusivamente como aquellas personas que comparten tu misma sangre. Se trata de un viaje a la América profunda ,con algunos momentos que podrían recordarnos a las más macabras escenas llevadas acabo hará ya un tiempo por los hermanos Coen en Fargo. Es una historia descarnada y realista en la que Jennifer Lawrence nos hace ponernos en la piel de Ree y nos hace sufrir, llorar, emocionarnos y compadecernos (sin extrañarnos, por tanto, esa nominación oscariana).

Asimismo, se vuelve a plantear el hecho de que nuestras amistades y nuestros amoríos los elegimos de forma libre y, sin embargo, la familia se nos impone pero, ¿ha de significar esto que tenga que ser querida y adoraba sólo por el simple hecho de que ese vínculo sanguíneo común existe? Quizá sea una buena cuestión pero eso es, ciertamente, otra historia (a la que quizá otro día, con más tiempo y más ganas, podamos volver y analizar más en profunidad). Finalmente, aquí está mi humilde y subjetiva calificación. Creo que es una muy buena película con unas interpretaciones magníficas pero quizá demasiado gris, triste y dura para mí por lo que creo que le doy un bonito ♥♥♥, siendo consciente de que lo más probable es que se merezca más corazoncitos peliculeros pero, ¿qué le vamos a hacer? Έτσι είναι η ζωή.

19.2.11

Shoefiti


'Your Hand in Mine' by Explosions in the Sky

Sum 41


Fotografía por: Carlos S. "Sevi"

Han pasado fácilmente unos 8 años desde que escuchase por vez primera a estos majos canadienses y cuando el pasado diciembre me enteré de que venían a España (pese a ser un U18) no dudé ni un segundo en sacar las entradas el mismísimo día que se pusieron a la venta e hice bien: agotadas estaban a la semana siguiente. Es algo complicado no dejarse llevar por las sensaciones sentimentaloides y los recuerdos musicales cuando hablas de un grupo que te ha acompañado tanto, tanto tiempo. Son muchas cosas las que podría contar de ellos, como que el dinerillo que me dio mi tío por ayudarle a afinar el órgano de la Catedral de Segovia no me duró ni media hora pues directa que me encaminé a comprar Does This Look Infected? o la anécdota de que le recomendase a un amigo mío que pusiera en el escaparate de la papelería que había montado su madre All Killer No Filler, para darle más «vida» al asunto.

Es uno de los pocos grupos de los que tengo la discografía cuasicompleta, incluido Half Hour of Power y Chuck, por supuesto, y Underclass Hero, que está en camino. Es también uno de los pocos y privilegiados grupos clásicos y míticos que mi pódium musical ocupa, junto a Green Day, Fall Out Boy, Billy Talent, My Chemical Romance y blink-182. Es curioso si lo piensas, el hecho de que, tras nuestro a periplo a Barna el próximo 5 de marzo, habré visto a todos mis grupos en directo (algunos hasta dos veces) excepto a blink-182, lo cual habría sido de todo punto imposible de no haberse de no haber sido porque hace un año poco más o menos anunciaron que, después de casi un lustro de coitus interrumptus, habían vuelto a juntarse, para mi enorme, gigantesca, extraordinaria y feliz sorpresa.

Sé que debiera hacer una crónica detallada del concierto, con todos sus pelos y señales, con un reportaje fotográfico y musical extensísimo pero, si he de ser honesta, todo lo que pudiera decir o subir se quedaría corto. Había estado esperando sin muchas esperanzas (válgame la redundancia) este momento largos años y requetemal tenían que salir las cosas para que yo me fuera con un sentimiento de decepción y vacío a casa. Y aquello no me defraudó ni lo más mínimo. El ambiente fue genial, la gente bastante maja (aunque alguno no supiera realmente la diferencia entre «poguear» y «pegar») y ellos espectaculares, increíbles, sublimes. Sin embargo, no puede dejarse de comentar el hecho de la fraglante omisión que se dio en el setlist. Tal y como estaba escrito y estipulado, 'Pieces' era parte de los bises pero, sin conocer todavía la razón, no la tocaron, lo cual dejó bastante descolocado, anonadado, apabullado, entristetizo y hasta encolerizado al personal. Personalmente, la eché mucho en falta pero, si nos ponemos así, también eché en falta muchas otras de las canciones que no tocaron. Lo que quiero decir es que es que no creo que esa ausencia haga desmerecer ni un ápice lo bueno que fue el concierto que ofrecieron.

Sé que mi punto de vista objetivo se está viendo pisoteado por mi subjetividad total y absoluta pero supongo que de eso se trata, que de eso van las aficiones, las querencias y apetencias, no sólo musicales, sino en general. Son viscerales e incluso irracionales, pero oigan, para gustos los colores. Sé que hay gente que dice que este grupo es un tanto bolsacaca, que Deryck se encuentra en el Top 10 de malos guitarristas y ese tipo de cosas. Bueno, este es un mundo libre y libres somos de opinar lo que nos venga en gana, eso sí, sin ofender ni faltar a nadie. Y bueno, sólo quiero añadir que me lo pasé como una enana: salté, grité, canté y me emocioné como hacía mucho tiempo no me ocurría en un concierto. Estoy muy feliz y orgullosa de haber formado parte de esa gran muchedumbre/comunidad que se congregó el pasado 16 de febrero en el Box de Vistalegre y no veo el momento de que se repita.

Por último, quería animar a todos aquellos que no hayan tenido el placer de poner en sus orejas un poquito de estos 41 días de verano a que lo hagan y si alguien no sabe por dónde empezar, aquí estaré, dispuesta y encantada a aconsejar a cualquiera que quiera ser aconsejado. So Long Goodbye.

6.2.11

And Then There Were None


El otro día andábamos deambulando todos los primos por casa de los abus y pusimos And Then There Were None (entre ♥♥♥ y ♥♥♥♥), la de 1945. A medida que veíamos la película, me iba acordando de la novela e iba volviendo poco a poco a mi infancia. Hubo una época, hace ya algunos años, donde mi vida se debatía entre Sir Arthur Conan Doyle y Agatha Christie. Si bien es cierto que siempre he sido fan de las aventuras de Sherlock y Watson, he de admitir que me fascinaban las historias de Poirot y la señorita Marple y cómo nunca podías aproximarte ni lo más mínimo en tus suposiciones a cuál sería el desenlace de las mismas.

Y esta es, de las 80 historias criminales que esta magnífia mujer nos ha dejado, mi preferida, sin lugar a dudas. Puesto que esto tuvo lugar antaño, tengo que admitir que las he leído todas en español pero no descarto, en un futuro próximo, realizar una re-lectura en su versión más original. Mi edición de Diez negritos es bastante particular pues tiene a diez negritos dibujados por mi padre en la primera hoja, además de una tierna dedicatoria. Yo, en el momento en el que me regalaron el libro, tenía entendido que era una de sus novelas más famosas y alabadas pero tanto el título como aquellos dibujitos de la portada me desconcertaron ligeramente. ¿Se desarrollaría en África? ¿Se investigarían los extraños sucesos acaecidos en la tribu que había acogido a un explorador británico en el Congo? No tenía ni la menor idea. Pero, como siempre ocurre con toda hipotésis que uno se plantee con Agatha Christie, estaba bastante lejos de la realidad.

No obstante, esta ha sido la única historia hasta la fecha en la que he «adivinado» quién era el asesino. No quiero estropearle a nadie, Dios me libre, el placer lector por lo que aquí me detendré, no iré ya más allá en indagaciones o comentarios al respecto. Eso sí, es un clásico de la novela negra y policiaca (¡y de la literatura universal!) y la recomiendo fervientemente a todos aquellos que no hayan tenido aún el placer de darse un apretón de manos con ella. También cabe destacar que uno debe ser consciente de que estos son libros que, por lo general, sólo pueden leerse una vez o, en su defecto, dejar pasar años y años desde la primera hasta la segunda vez que se lean pues son crímenes que, una vez resueltos y conocidos sus finales, pierden esa magia que poseen la primera vez. Por ello, se debe disfrutar al máximo de cada letra, cada palabra, cada página, cada capítulo.

Volviendo de nuevo a la película, lo más gracioso fue ver a mi hermana sufriendo y agonizando y pensando e hipotetizando e indagando a lo largo de toda la película. Y es que es eso lo que Agatha Christie consigue, que estés atento y pendiente, sin perdete ni un solo detalle, desde la primera hasta la última hoja, desde el primer minuto hasta el último (si es una adaptación, claro está). De todos modos, he de dejar claro que fatal me parece que cambiasen el final. No digo por qué ni cómo pero está bastante alterado, cosa que me parece injustificable a la par que imperdonable. De todos modos, pasamos un buen rato, oímos unos cuantos acentos británicos y, aunque nos supiéramos la historia de pe a pa, estuvimos sin despegar los ojos de la tele los tantos minutos que duró la misma.

Para finalizar (e ir abriendo el apetito) os dejo aquí lo que sería el corazón de la historia, en torno a lo que giran todos los sucesos y acontecimientos, la razón misma del título original de la novela, a veces Indians a veces Niggers, que luego se cambiaría por motivos racistas bastante obvios. En definitiva, hablando en plata (y soñando en oro), el meollo de la cuestión:

Ten little Indian boys went out to dine;
One choked his little self and then there were nine.
Nine little Indian boys sat up very late;
One overslept himself and then there were eight.
Eight little Indian boys travelling in Devon;
One said he'd stay there and then there were seven.
Seven little Indian boys chopping up sticks;
One chopped himself in half and then there were six.
Six little Indian boys playing with a hive;
A bumblebee stung one and then there were five.
Five little Indian boys going in for law;
One got in Chancery and then there were four.
Four little Indian boys going out to sea;
A red herring swallowed one and then there were three.
Three little Indian boys walking in the zoo;
A big bear hugged one and then there were two.
Two Little Indian boys sitting in the sun;
One got frizzled up and then there was one.
One little Indian boy left all alone;
He went out and hanged himself and then there were none.

The Fighter


Oh, boy, ¿qué puedo decir? Es simplemente una pequeña obra maestra. Ciertamente que el boxeo es el fondo y el transfondo de la película (basada, tal y como dice la fotico, en una historia real) pero todo va más allá. La familia, una estructura matriarcal, es el corazón de la turbina que mueve el generador de esta central nuclear que es The Fighter. Una secta de sangre manipuladora y prejuiciosa pero que, pese a todo, sólo busca el bien de todos sus vástagos, quizá mostrándolo de manera extraña en muchas ocasiones. Un hombre bueno y un hombre con carisma: ellos son los hermanos Ward. Una pasión, un sueño, una vida.

He de reconocer que no me gusta ni entiendo el boxeo, aún menos después de la llorera de una hora que me eché tras acabar de ver Million Dollar Baby (♥♥♥♥). Si embargo, no puedo negar lo atrayentes que resultan las películas que se han hecho sobre este deporte. De todos modos, como digo, la película, la historia de esta familia trasciende el ámbito pugilístico y cuenta una vida llena de amor y odio, comprensión e intolerancia, derrotas y victorias, superación, perseverancia y tesón. Además, los actores están tremendos (algunos en el doble sentido de la palabra, sí) desde el primero hasta el último, desde Amy hasta Melissa, pasando por Mark, por supuesto, aunque quien se merece prácticamente todo el mérito de la pelúcula, de la historia, de sus vidas es Dicky, Bale en la pantalla, una de las mejores interpretaciones de los últimos tiempos.

Creo que no hace falta decir más para saber que se trata de un
♥♥♥♥ clarísimo. Y así, esta se convierte en la séptima de las 10 nominadas y en una de mis favoritas también. La verdad es que está reñido el asunto. Si hubiera de elegir ahora mismo alguna (dejando a un lado el hecho de que no he visto todas) creo que los jubetes, el rey tartaja y los dos hermanos boxeadores tendrían más apoyo por mi parte que las demás pese a que esto no signifique que las restantes no me gustase ni nada por el estilo pero sí creo que son, por ahora, las tres mejores películas (aunque el cisne negro me gusto asaz, los suños de Nolan me fascinaron y el Facebook está presente a todas horas). Está complicado asín que, hasta que las 10 hayan sido vistas y pueda juzgar con todo el conocimeinto de causa posible y ser justa y objetiva e imparcial, no me voy a postular. ¡Ya sólo quedan 20 días!

Baby Blue & Kid Red


'Instrumental II' by Noah and the Whale

5.2.11

Vampire Weekend


Bueno, llevo unos días pensado que no estaría mal dedicarles una entrada a ellos solos, que se lo han ganado, la verdad sea dicha (481 escuchas en un par de semanas). Como ya dijera antaño, era uno de esos grupos que ni fu ni fa, demasiado raros, excéntricos o pigipis para mí. ¡Error! Si bien es cierto que, con no mucho atino, la primera canción suya que escuché fue 'Cousins', vídeo incluido, y pensé: «Esto no es para mí, está claro» e incluso antes de que hubiera terminado cambién de canal. Después fue 'A-Punk' que obtuvo una acogida similar hasta que llegamos a 'Oxford Comma'. Al principio no quería admitirlo (tenía una reputación que mantener) pero me gustó mucho cuando la escuché (frikismo lingüístico aparte).

Pero no fue hasta este pasado enero cuando algo cambió. ¿Os acordais del anuncio de Tommy Hilfiger de estas Navidades? El 'Feast Interruptus', con la comilona en el campo y el Rastreator conductor. Pues bien, tal y como dice el mozalbete apuesto al final del anuncio (Don't you just love the holidays?), la canción de fondo era el 'Holiday' de estos vampiros findemaiacos. Cuando lo vi por primera vez, estábamos en familia, y alguno de mis parientes alegó que le gustaba la canción y yo dije que era de Vampire Weekend. Tras haber desvelado la procedencia del hilo musical del susodicho anuncio me quedé pensando. ¿Cómo sabía yo que esa canción era de ellos si no la había escuchado en mi vida y ni siquiera me gustaba el grupo! Ahí fue cuando me di cuenta de tenía que hacer algo.

Con todo, me dirigí al Spoty y les busqué. «Ah, bueno, dos discos y cortitos, accesibles son», pensé para mis adentros. Como la canción que me gustaba (la única que me gustaba, de hecho) era parte del primer disco, Vampire Weekend, me dispuse a escucharlo. Y para mi sorpresa, no me disgustó demasiado. Con un comienzo prometedor gracias a 'Mansard Roof', continúa la escalada musical. Amo mucho 'Cape Cod Kwassa Kwassa' y siempre que escucho 'M79' me imagino a gente barroca bailando y saltando por ahí. 'One (Blake's Got a New Face)' tiene un ritmillo increíble y 'I Stand Corrected' me parece una canción preciosa, preciosa, preciosa. Por último pero no por ello menos importantes, 'Campus' 'Bryn', 'Walcott' y 'The Kids Don't Stand a Chance' terminan de rematar un álbum orondo.

Lo que hace la cabezonería y la ignorancia, madre. Ahora recuerdo haber visto el vídeo de 'Giving Up the Gun', ese del tenis donde sale Jake Gyllenhaal y uno de los Jonas, y no gustarme la canción. ¿Pero cómo pude estar tan sorda? Es una canción enorme (me encantan los graves y el fondo) al igual que prácticamente el resto de canciones que conforman Contra, su segundo disquete. Empezando por 'Horchata' (y su balaclava, que no falte) y siguiendo con 'White Sky', que aunque me den un poco de vergüencita ajena los grititos agudos de Ezra me parece una muy buena canción. Su 'California English' (con la que los pies se te van solos), su 'Taxi Cab' (potito Nutriben al cubo) y su 'Run', cada una magnífica en su estilo. Y aún falta lo mejor, con 'Diplomat's Son' (brillante y pegadiza y genial) y 'I Think UR a Contra', un final insuperable.

En total, 21 canciones que no dejan indiferente a quien les presta un poco de oído y atención. Y una confesión más he de hacer antes de acabar, bueno, en realidad son dos. La primera es una tontería pero es un hecho que prueba y corrobora mi creciente y ferviente amor por estos cuatro neoyorquinos. Cuando descubro un grupo normalmente lo primero que hago es buscar du discografía en Wikipedia y echarle un ojo a su página web. Si ese grupo se hace un hueco en mi discografía predilecta, doy el siguiente paso: leerme todo el artículo en inglés de la wiki (que ya sé que no es una fuente de fiar para citar pero sí para informar). Así, en uno de mis largos paseos metro-trenianos hacia la universidad me leí la entrada de cabo a rabo (¡qué expresión más malsonante!) y de este modo practique una actividad didáctica a la que me entretenía un poco también (aunque leer en una BlackBerry es algo difícil y acabas quedándote un poco topo al final).

Bueno, espero que esto sirva de incentivo, aliciente y aliño musical para aquellos que no tuvierais el placer de conocerles. Para los que sí, no es más que un altro pequeño empujoncito para echarle más oreja y dejarse llevar por la música y el ritmo tan especiales que estos jovenzuelos tienen que ofrecer. Que la filarmonía os acompañe, jóvenes padawanes.

3.2.11

Los sueños vivientes


Hoy he tenido un sueño ciertamente extraño. Vivía dentro de la promo de la segunda tempo de The Walking Dead (que no se estrenará hasta finales de este 2011) y que, lo más probable, no sea tal y como me la he pintado yo en mi camochola. El escenario era el siguiente: después de años de dominación zombie en la tierra, estos se habían convertido en «personas» normales, es decir, el mundo zombie era el mundo real mientras que los humanos vivían escondidos en los subterráneos de las ciudades, tratando de mantener su condición. Los zombies iban a trabajar, hacían la compra, et cetera.

Y en estas estaba yo, una mera observadora de este nuevo mundo zombie (que me recordaba mucho al que crearon en Daybreakers, que nunca terminé de ver, por cierto) cuando, de repente, los zombies se dan cuenta de que la población infantil está empezando a experimentar cambios y mejoras y que, de hecho, se están reconvirtiéndo en humanos. Aquí empezaba la guerra civil entre humanos y zombies, aquellos intentando proteger a los nuevos infantes humanoides y estos, bueno, intentando comérselos.

Todo esto acompañado de mi siempre fiel compañera Sandrus, pese a que nosotras no interviniéramos mucho en su mundo pues, a pesar de ser humanas, parecía como si estuviéramos protegidas por la capa de invisibilidad de Harry Potter: simples espectadoras (a las que los bichejos no podían oler, claro está). Ahora que lo pienso, me voy a llevar casi un chasco cuando estrenen la temporada de verdad porque, ¿quién puede superar la ficción soñolienta de mi mente?

2.2.11

Janus Vitalis


Escucha tú, forastero, que a Roma en Roma buscas
y que nada de ella en Roma hallas.
Grandes murallas de piedra escarpada.
Abandonados anfiteatros que el tiempo trunca:
todo y nada, eso es Roma.
Altivos, sus cadáveres aún lanzan amenazas.
Venció al mundo, contra ella misma batalla.
Por que el universo no viera invencibles,
vencióse y hoy descansa Roma impasible,
vencida y vencedora.
Vestigios de su nombre, tan sólo Álbula pervive,
mas fieras aguas hasta el ponto lo arrastran.
Juzga así de la Fortuna que hilos traza:
aquello que es firme sucumbe, aquello que es frágil persiste.

1.2.11

Radical Face

Hará cosa de un par de semanas cuando estaba yo, inocente de mí, vagabuendeando por estos mundos tecnológicos y modernos y mi pasé a visitar a mi querido binomio, como había hecho otras muchas veces. Pero esta vez algo fue distinto. De repente, mis cascos me hicieron llegar unas notas, una melodía, una voz. En un primer momento de lerditud no supe de donde venía y me puse a mirar si alguna ventana del YouTube estaba abierta o si, por accidente, el Spoty o el iTunes se habían puesto a andar solitos. Nada más lejos de la realidad.

Aquella canción estaba allí dentro, en una de esas listas de reproducción que usan muchos bloggeros para darle un toque ambiental y marchoso a sus sititos web. Pues bien, como no podía ser de otra manera, bajé la página, hasta el fondo. Allí me encontré por primera vez con 'Wrapped in Piano Strings' de Radical Face. He de confesar que en un ataque de enajenación mental transitorio cambié mi proyecto de localización de páginas web para hacer su página web pese a que luego se quedara en un mero intento fallido. Sin embargo, aquello no fue improducente del todo. Me descargué el sitio web y, de hecho, empecé a traducir algunas de las páginas mientras escuchaba el magnífico Ghost.

Aunque no la traduje en su momento, he querido compartir con vostros, ávidos y adeptos lectores, lo que el mismísimo Ben Cooper dijera sobre el disquete. Sé que por deferencia y respeto debiera copiar y pegar tal cual lo que está escrito sobre el susodicho en la página pero, si os digo la verdad, una carrera de traducción sin traducción se hace aburrida por lo que, últimamente, busco cualquier excusa para ponerme a trasvasar letrujas, palabrejas y sentidos de un idioma a otro. Y recordad, no existe una traducción perfecta.


Ghost salió a la venta en marzo de 2007 en Morr Music aunque yo empecé a escribir el álbum bastante antes de eso. Había estado acumulando canciones para el disco desde principios de 2004, todas bajo el mismo concepto: hacer un álbum sobre casas. Pero por haber estado escribiendo cosas para el disco durante tanto tiempo acabé teniendo demasiadas canciones; incluso después de descartar algunas ya la idea me hacía menos ilusión. Así que dividí esas que tenía en dos categorías, basándome en su sonido. La categoría uno fue ‘Ghost’. La categoría dos será mi próximo disco en solitario, pero voy a esperar a tenerlo casi terminado antes de hablar de él. Así que Ghost es un álbum conceptual. Sé que esto suena casi a taco para muchos pero me gustan los álbumes conceptuales. Lo escribí con la idea de casas que tuvieran recuerdos y de que la gente fuera dejando fantasmas detrás cuando se mudara de un lugar a otro nuevo. La idea de que todo aquello que hacemos en nuestras casa se queda grabado en sus paredes y puede salir y perseguir a quienquiera que se mude después. Con lo que las canciones son historias cortas unidas por un mismo tema. Llevó unos 10 meses de trabajo regular grabar el disco, la mayor parte hecha en el viejo y siempre fiel cobertizo para herramientas de detrás de mi casa, y después un mes largo para mezclarlo todo. Tenía un sonido específico en mente para este álbum y costó mucho conseguir darle forma. Además, para algunas canciones se usaron más de 100 grabaciones por lo que hacer que todo encajara era a veces un problema. Pero Emeral Cooper (mi hermano pequeño y colaborador en Iron Orchestra), Mark Hubbard (al que conozco desde el colegio y batería de Julius Airwave) y Alex Kane (el tipo raro de Electric President) me ayudaron con un par de canciones. Emeral con el piano en 'Welcome Home', Mark con la batería en la misma canción y Alex con el bajo en 'The Strangest Things' y 'Glory'. Gracias otra vez, a los tres. Bueno, si queréis escuchar un par de canciones del disco, pinchad en los reproductores flash de aquí abajo o visitad mi MySpace (asqueroso, lo sé).


Este es un extractor de su página oficial (radical face dot com) , por si alguien tuviera curiosidad en leer el texto original. Sugerencias y opiniones siempre son bien venidas, sean de la índole que sean. Ahora sólo me queda dejaros esta gotita de sabiduría musical y ya es vuestra labor dejar a vuestras orejillas investigar un poco. ¡Buena escucha y a disfrutar del musicote!

How Do You Know?


Lo sé, lo sé, las comparaciones son odiosas pero en este caso era inevitable. Y no sólo las comparaciones sino las expectativas e ilusiones y esperanzas también. Alguien que ha hecho una película como As Good as It Gets no puede librarse tan fácilmente de los dolorosos símiles y los cuchicheos por lo bajini (tanto buenos como malos).

Tengo que admitir que iba pre-condicionada, siendo la susodicha una de mis películas favoritas desde siempre. Desgraciadamente, he de admitir How Do You Know? que no es demasiada competencia. La película está bien, no se me vaya a malinterpretar. Divertida (muy divertida en ocasiones), entretenida y con buenos y guapos y míticos actores Hollywoodienses en pantalla. Os preguntaréis: «¿Qué más se puede pedir?» pero, lo cierto es, que algo más sí se le podría exigir. Le falta un punto de cocción, un «algo» más para que termine de cuajar. No es una gran película pero sí tiene grandes momentos, como la escena en el hospital, que tiene uno de los discursos amorosos más bonitos y emotivos y sinceros que he visto/escuchado nunca (y donde Brooks se deja ver en todo su esplendor y magnificencia), si bien, por lo demás, es una película normal, de las del montoncillo, que no está mal, pero de ahí no pasa.

En cualquier caso, no la vendieron como nada más que eso y eso es lo que hay,aunque sí que es cierto que quizá la vendieran incluso un poco peor de lo que era, quiero decir, más frívola y banal e insustancial de lo que es en realidad pues los temas que se tocan en la película no están llevados de una manera típica sino que la película en su conjunto es tópica (si es que eso tiene algún sentido). Por todo ello, creo que mis cuatro amigos se deben llevar entre un ♥♥♥ y un ♥♥♥♥ para casa. Recomendable para pasar un rato divetido y agradable y, de paso, olvidarse un poco del mundanal ruido que nos rodea pero no os esperéis nada más porque mejor... imposible.

Rudo y Cursi


Hermano del director de El prisionero de Azkabán (♥♥♥♥), participó de Y tu mamá también (♥♥♥♥) como guionista. ¿Saben ya quién es? Correcto, Carlos Cuarón. Ciertamente he de decir que de antemano la película pintaba rebuena: Gael y Diego de nuevo juntos, el fútbol como eje y engranaje del filme y acentos graciosos e ininteligibles (no entendí el 20% de las conversaciones) por doquier. Pues bien, no decepcionó.

Es la vieja historia de dos hermanos de pueblo chico con sueños grandes que, una vez logrados, se verán truncados por diversas y variopintas razones. Pero está planteada de una manera divertida a la vez que trágica, amor y envidia se solapan, mucho fútbol y la corrupción que ello conlleva. Además, no podemos olvidarnos de la voz en off, uno de mis recursos favoritos en el cine. Creo que es una buena película, quizá no tan impactante como la que ya hicieran una vez hace tiempo estos dos mozalbetes, pero siempre es una alegría volver a verles juntos pues son tal para cual y se les ve relindos en pantalla, güey.

Una de las cosas más curiosas y, por decirlo de alguna manera, enriquecedoras de ver pelúculas mexicanas es que, la primera media hora, tu oído intenta adaptarse al modo de hablar de los personajes. Y, a duras penas, uno lo medio consigue. Podría decir que hablan muy rápido, pero no sería justo, pues hablan igual que todo hijo de vecino, sólo que con palabras y estructuras diferentes a las nuestras y a las que hay que acostumbrarse. Pero he de confesar que me pierde su acento. En la película, el manager (por llamarlo de alguna manera) de los chicos es argentino, con lo que se ve claramente la diferencia de acentos. Y ya sé que el acento argentino tiene una reputada fama pero, quizá, me resulte demasiado típico, oído y requeteoído hasta la saciedad. Sin embargo, el acento mexicano es ciertamente adorable, desde su entonación hasta la variedad de insultos y frases que se puede sacar uno de la manga con la palabra «chingar».

Aspectos lingüísticos aparte, creo que mis dos amigos así como su director y guionista se merecen un ♥♥♥♥ sin dudarlo y, habiendo dispuesto de un par de días para procesar y repensar y revalorar la película, tengo una sorpresota para vosotros, amigotes, pues creo que voy verlo y subir una, con lo que Tato el «Cursi» y Beto el «Rudo» merécense y consiguen el premio gordo, un ♥♥♥♥ bien hermosote.